Te recuerdo. Te recuerdo hoy, exactamente igual que aquel día. El momento en que nos conocimos. La oscuridad a nuestro alrededor, el vacío y la mirada de quienes nos rodeaban, lobos hambrientos. No pensaban que caminaríamos por aquel camino y, sin embargo; aquí estamos. ¡Qué lejos hemos llegado!

Caminamos uno junto al otro, tirando cada piedra a la orilla de este río que hoy nos baña los pies. El azul de tus ojos se funde con el agua del mar y mi piel se hace fuerte con los rayos del sol.

Los recuerdos nos harán más fuertes y viviremos siempre añorando todo lo que construimos juntos. Porque es solo nuestro. Y cuando llegue la hora de despedirnos… será como si solo nos hubiéramos separado hace tan solo cinco minutos.

Entrevista a Carmen Amoraga

El amor en toda su plenitud

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