Recuerdo cuando le hicieron este retrato a mi hermana Jane, yo estaba en el salón y ella lucía espléndida con su vestido nuevo, el que había comprado en Londres. Aquella mañana también adquirió papel y tinta para escribir. Cass, me decía llena de pasión; “Quizá algún día llegue a ser una escritora famosa, todo el mundo conocerá mis historias y este lugar que tanto amo”. Le brillaban los ojos a causa de la emoción.
¡Pobre hermana mía cuánto me acuerdo de ella! Dos días después, supo que el caballero del que se enamoró, había fallecido a causa debido a unas fiebres. Todo el mundo sabía lo de Tom, estaba casado y ya tenía varios hijos, además de un título de abogado en la cámara de los lores de Inglaterra. Por eso Jane no quiso decir ni una palabra.
