¿Y si fuera Navidad todo el año?

Se respira el espíritu navideño en estos días, te persiguen los buenos deseos y las buenas intenciones. Afloran sentimientos dormidos durante todo el año. Las calles se llenan de luces, de adornos propios de esta época. Este año no veremos colocados estratégicamente los puestos de churros con chocolate, nos faltará ese olor a castañas asadas que desprenden algunas calles de los mercados navideños.  Es la época propicia para el consumo desmesurado, en cambio para otros, es la época de la nostalgia. La navidad trae consigo la tristeza por que recuerdas más que nunca a ese ser querido que ya no está con nosotros. Y en nochebuena cuando miras ya en la mesa, llena de comida, ves las sillas vacías. Faltan los abrazos y besos de los hermanos que durante el año prometen verse y charlar con una cerveza en las manos, faltará esa llamada deseándote una feliz navidad, ¡faltaran tantas cosas estas navidades! Que, no parecerá navidad. Estos días algunos corazones se llenan de buenos deseos. Ocupan el lugar de esas sillas vacías las nuevas generaciones, los nietos que ya están aquí y algunos que vienen en camino. Nuevos amigos, pero ellos no sustituyen a los que faltan. En estos días de celebraciones familiares donde en tantos hogares reinará la soledad, algunas lágrimas asomaran a los ojos porque ya nada es como entonces.

Al mirar las fotografías de otros años veremos la misma estampa familiar, con los que ya no están aquí. ¡Sus ropas se han quedado pasadas de moda! Recordaremos lo felices que fuimos todos juntos y, sin poder remediarlo…nos pondremos a llorar. Todo quedará suspendido en el aire, un pellizco en el corazón nos devolverá a la realidad. Ninguna navidad volverá a ser igual. ¿Navidades blancas? Para quien.

 

 

 

 

 

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