La nostalgia se instala en nuestras vidas. Son almas perdidas que se buscan, simplemente se cruzan con otras almas. Nunca son las verdaderas, no llegan a encontrarse…

Solo pongo una condición, no enamorarme de ti. Después de charlar, de rozar nuestras manos, nuestras miradas cruzarse; escucho el latido de  mi corazón. Solo resuena mi latido y, te das cuenta de nuevo que andas pérdida otra vez. Porque va pasando el tiempo y sientes que su latido no es igual de intenso que el tuyo.

Y esperas una llamada, que te diga lo equivocada que estás, pero nunca llega. Entonces piensas que no le importas, con tristeza te das cuenta una vez más de que te has vuelto a equivocar y vuelves a caminar de nuevo sola. Esta vez no son los latidos de tu corazón lo que escuchas, sino el caminar de tus tacones resonando sobre el pavimento mojado de vuelta a casa, sola una vez más.

Caminas bajo el paraguas. Una fina llovizna comienza a mojar el suelo de la ciudad humedeciendo el ambiente. A lo lejos se dibuja una silueta, ¡es él! te busca entre la gente ¡y tú que pensabas que no sentía nada por ti!, te das cuenta de lo equivocada que estabas.

Te estrecha entre sus brazos mientras te besa y es entonces, cuando escuchas  el latido de su corazón hinchando su pecho. En Valencia no cesa de llover, toda la ciudad aparece apagada bajo la lluvia de otoño; dos almas gemelas caminan bajo un paraguas mojándose sin importarle a ninguno de los dos.